Van Ustedes a hacer un viaje por la selva y hay que prepararse, por eso deben despojarse
de todos sus temores, dejarse llevar…El agua purifica.
Hay en la selva caminos que llevan al mundo de abajo, desde ahí,
se ven los ríos del mundo del medio como corriendo por encima de una hoja de malanga,
ahí el tiempo se detiene, pero cuando se regresa arriba se llega al mismo tiempo que se dejo,
ahí uno se comunica con el pensamiento.
En la naturaleza esta la verdad y no en la mente, ella nunca dice mentiras con palabras engañosas
y con esa maestra aprendamos a observar sin leyes.

Quienes ahí habitan nadie los descubrió…Sigan…Viajen, recorran...Y recuerden que son el sueño de la tierra
y en el sueño van a continuar.

Festival de Teatro de Tárraga.
Barcelona

Feria de Olot
Gerona

Actores
MadreTierra: ReinaSanches
Conquistador:
Jordi Forcadas
Jaguar: Eduardo Varela
Invitador: Nuria Font
Duende: Miriam Putín
Pintor Iniciador:
Gilberto Cerón
Asistencia Plástica:
Eva Carvo, Arantxa Lacasa
Montaje:
Creación Colectiva

Interpretación Creativa:
Luis A. (Beto) Bedoya
Guillermo A. Borreo
Juan C. Vergara
Asistencia de Vestuario
y Utileria:
Javier Manjarréz
Asistencia de Producción:
Eva Carvo
Texto y Documentación:
Guillermo A. Borrero
Acesoría Técnica:
Cesár Álvarez, Herbert Schneider
 
 
 
 
Creación de Vestuario Escenográfico -Madre Tierra-Conquistador:
Pacho Tejada
Producción:
Reyna Sanches,
Gilberto Cerón
Maquillaje:
Gilberto Cerón,
Javier Manjarrés
 
Agradecimiento Especial al grupo de teatro Paloquesea como tambien a: Isidre Bravo
Noelia Bardes
Sergio González
Gina de Sarmiento

Imagen de video: Jaume Subirana


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El pasado mes de septiembre en la XVI edición del festival de Teatro de Tárraga, el colectivo “DESEO AL CUBO” , grupo colombiano dirigido por el artista plástico Gilberto Cerón y la directora escénica y actriz Reyna Sánchez, presento su montaje: “ La Mujer Tierra y otros Demonios”, un insólito y estimulante recorrido por las raíces del mestizaje latinoamericano.

Concebido en clave poética, el montaje breve y sin texto, que tiene su punto de partida en una idea inicial del director Sergio González, se articula en un engranaje perfecto de seis “momentos” concisos y densos, que hayan en su intensidad interpretativa y en su pureza de planteamiento el secreto de su comunicatividad:

•  La entrada del público a la selva, guiado por el jaguar, tras ser estimulado por la palabra del invitador y preparado por un breve rito iniciático al comienzo del sinuoso espacio escénico, en que el sujeto es a la vez activo, por los graffitis libres que es invitado a ejecutar, y pasivo, por el leve maquillaje al que es sometido.

•  La íntima armonía de la selva, significada por el fresco, gozoso y sensual juego –casi un idilio- entre la mujer tierra y el jaguar.

•  La irrupción –presentida poco antes como amenaza fatal- del conquistador, altivo, dominante y ajeno, y su desafío y lucha, hasta el sometimiento del jaguar a sus pies ante la dolorida impotencia de la mujer tierra.

•  El duro, agónico y complejo acercamiento entre la Mujer Tierra y el Conquistador, henchido –en una propuesta abierto a muchos matices- de rabia, sometimiento, dignidad y aceptación en ella, y de anhelo largo tiempo acariciado y delirio culpable en él, hasta su fusión en el amor y el odio.

•  El nacimiento de un nuevo ser humano –el mestizo- en el cuerpo del jaguar, fruto de ambos y sensualmente reconocido por ambos: bello, esplendoroso, igualmente puro con una inocencia nueva, vivo de una vida mezclada y fecunda, parido en “una tierra que nunca fué descubierta”, según expresión del invitador al comienzo.

•  La danza del mestizo, alegre y contagiosa, a la que el público es invitado por él, hasta un final, que –como en el rito inicial- redondea un espectáculo en el que el público es llevado a la vez a la contemplación emocionada y a la participación festiva.

La música de Guillermo Borrero, sutil, penetrante, profunda y riquísima en matices, el sugerente recorrido espacial propuesto por Gilberto Cerón mediante una creación plástica pletórica de presencias naturales primigenias y alusiones telúricas y el bellísimo, elocuente y poderoso vestuario de Pacho Tejada –realización póstuma de un artista al que el grupo rinde homenaje y cuya extraordinaria categoría artística es urgente reividicar y difundir- Así como el maquillaje y complementos de vestuario de Javier Manjarrés, las intervenciones actorales de Nuria Font y Miriam Putín, la colaboración musical de Luís Alberto (Beto) Bedoya y Cesar Álvarez y la asistencia técnica de Herbert Schnaider, Arantxa Lacasa y Eva Carvo, todos ellos perfectamente ajustados a la poética del montaje, son base de una propuesta magnífica, que halla su culminación en el lacerante trabajo interpretativo del trío protagonista: Eduardo Varela como puro, seductor y bellísimo jaguar-mestizo, Jordi Forcadas como atormentado y noble conquistador y sobre todo Reyna Sánchez como inolvidable Mujer-Tierra, cuyo portentoso y a la vez sobrio despliegue de registros sumerge al público en un silencio estremecido –de aquellos en lo que es posible “cortar el aire”- y eleva la acción –suspendiéndola allí- hasta el difícilmente espacio de la Poesía.

La presentación del grupo en el festival de Tárraga –en unos doce pases escalonados en cuatro sesiones- supuso el ofrecimiento al público, por primera vez, de un montaje entonces aún abierto, en fase muy avanzada de gestación. Un mes más tarde, los diversos pases que el grupo realizó en el XII Forum de teatro de Olot evidenciaron el espléndido resultado de una continuación del proceso creativo: una pequeña obra maestra sin fisuras, breve, densa y pura, inteligente y sensual, que estimula mental y emotivamente todos los poros del espectador.

 

ISIDRE BRAVO

Profesor del Instituto del Teatro
de la ciudad de Barcelona.

UP